“En los medios de comunicación existe un sistema de puertas giratorias entre los poderes económicos y políticos”

isabelIsabel Fernández Alonso es profesora del Departamento de Mitjans, Comunicació i Cultura, responsabilidad que comparte con los cargos de es Secretària Acadèmica i vicedirectora de Docència i Professorado. Es autora de publicaciones como Estado y medios de comunicación en la España democrática (2000); Press Subsidies in Europe (2006) Communication and Cultural Policies in Europe (2008). Asimismo, Fernández ha realizado varias publicaciones sobre los impactos de la crisis en el sector mediático: “Impacto de la crisis económica en las políticas de comunicación de la Generalitat de Cataluña (2011)” o “Crisis financiera y medios públicos en España. Impacto de los recortes presupuestarios en las radiotelevisiones públicas autonómicas históricas (2008-2012)”. Actualmente es directora del Grupo de Investigación en Estructura y Políticas de Comunicación Daniel Jones.

Además de dar clases en el Grado de Periodismo, también es profesora del Máster de Mitjans, Comunicació i Cultura donde imparte la asignatura que coincide con el nombre del libro de Hallin y Mancini “Sistemas de medios comparados”, en la cual se revisan los ejes fundamentales que plantea el libro, así como las críticas y réplicas que se han hecho a la categorización y los rasgos del sistema de medios que contempla la publicación, como son los sistemas del sur de Europa, los pluralista-polarizados, los liberales o los democrático-corporativos.

A partir de la lectura del libro, ¿cuál es la situación de los sistemas de medios a rasgos generales?

Los factores económicos, a partir de la deriva neoliberal de la década de los ochenta, tiende a homogeneizar los sistemas de medios. Así, la globalización económica o la creación de grades corporaciones multinacionales, es un elemento homogeneizador. Mientras, los componentes históricos, culturales y políticos de los distintos países son los que permiten diferenciación entre unos sistemas y otros. En este sentido, en un mundo globalizado, las grandes corporaciones tienden a desarrollar unas estrategias similares en los distintos países para tener mayor rentabilidad. Y todo ese componente de dependencia financiera de los medios, ese endeudamiento tan progresivo que tanto daño les ha hecho y del que Prisa es el ejemplo más acabado en España, desde luego no contribuye a marcar elementos diferenciadores. Por el contrario siguen persistiendo a escala estatal elementos que sí que diferencia a unos sistemas de otros.

El libro tiene diez años, pero sigue vivo. Habla del diferente grado del desarrollo de la prensa de masas, los bajos índices de lectura que tenemos en el sur de Europa frente a los países nórdicos, el menor grado de profesionalización, o que las organizaciones profesionales son más débiles en el sur de Europa. Asimismo hay otros factores como la fortísima injerencia gubernamental, un hecho que parece evidente en el caso español tras el cese de tres directores de periódicos a nivel estatal y que supone un reforzamiento de esta tendencia. Esto no quiere decir que no se dé en otros países, pero desde luego de una manera más marcada sí que se da. Por otro lado, hay una serie de factores que no se explican por el componente económico, sino por factores histórico-culturales, es decir, fundamentalmente todo lo que es larga pervivencia en el sur de Europa de las instituciones del Antiguo Régimen, la larga pervivencia del feudalismo, de una aristocracia de terratenientes, dictaduras… todo eso frena el desarrollo de los medios de masas y genera unos modos de comportamiento que explican que haya organizaciones profesionales más débiles con mayor dificultad para reaccionar ante las estructuras de poder.

Sin embargo, estamos viendo una nueva ola de creación de nuevos medios que parece que comienzan a marcar otras tendencias.

Cierto. Pero sería necesario que, primero, la sociedad tomara consciencia de la importancia de un periodismo que pueda trabajar con un mayor margen de independencia. Porque si tienes a los bancos sentados en los consejos de administración o tienes una deuda tremenda con ellos, es difícil informar con autonomía sobre temas que hoy en día son cruciales. Hay que buscar modelos de negocio alternativos, pero sobre todo un cambio de mentalidad que es complicado y requiere de tiempo. De hecho no soy optimista en que haya una transformación de hoy para mañana, pero espero que estos nuevos medios empiecen a tener una serie impactos. Aunque, por otro lado, también hay que tener en cuenta qué medidas se podrían adoptar. Por ejemplo, me parecería muy interesante que se desarrollara algún tipo de política pública de concienciación en las escuelas, en el proceso educativo, es una clave sobre la relevancia de los medios. Ahí entra en juego no solo la clase política sino la sociedad. Hay focos de transformación que hay que apoyar, pero será un proceso lento.

La fortísima injerencia gubernamental es un hecho que parece evidente tras la cesión de tres directores de periódicos a nivel estatal

Hay otros medios que también se están viendo afectados por la situación económica y política. ¿Cuál es su percepción sobre el estado de los medios públicos?

Es un tema de una especial centralidad por lo que afecta a los países del sur de Europa y que está vinculado con toda la situación económica y política en general. Los medios públicos están muy desprestigiados y con razón, por cómo se han gobernado y la fuerte injerencia política que han tenido. Todo porque ha habido una evidente mala gestión en muchos casos, un volumen de endeudamiento en ocasiones difícil de justificar. Una actuación que a veces recuerda a la gestión de las cajas de ahorro con consejeros de radio y televisiones públicas cobrando unos sueldos, no como los de los bancos, pero sí desorbitados para unas personas que no tienen una especial capacidad ni conocimiento de la gestión del sector. Esto provoca que, socialmente, los medios públicos tengan poco prestigio. Esto también se está aprovechando desde los gobiernos de corte más conservador para poder externalizar la gestión, algo similar a lo que ha pasado en la sanidad y los casos de externalizacion de la gestión como RTVV, que finalmente cerró, o Madrid. Es exactamente lo mismo que lo que está pasando en otros sectores y con el argumento de que lo público se gestiona peor. Opino que no esto no sucede por definición, sino porque se ha permitido hacer. Considero que los medios públicos son necesarios porque deberían cubrir cuestiones temáticas que los medios comerciales no van a atender. Están tremendamente debilitados por cómo se han gestionado, por cómo la política ha mermado completamente su independencia pero, al mismo tiempo, se les está debilitando de una manera brutal en términos económicos. Recientemente los trabajadores de Televisión de Catalunya denunciaban la externalizacion la gestión de publicidad que al parecer quedaría a manos de Godó. Habrá aspectos de la Televisión pública de Catalunya que podamos cuestionar pero, ¿por qué el Grupo Godó se tendría que ocupar de gestionar la publicidad de la televisión pública catalana?

En general podemos decir que hay un desencanto con los medios públicos y con los medios privados. No son compartimentos estancos, es decir, que los medios privados sólo estén controlados por los poderes económicos y los públicos, por los políticos. Lo que hay es todo un sistema de puertas giratorias entre los dos poderes. Lo que ha pasado por ejemplo con Pedro J. -exdirector del diario El Mundo– es un ejemplo clarísimo de cómo todas las grandes empresas que tienen capacidad para financiar publicitariamente a los medios, son sectores muy regulados como son las eléctricas o las empresas de telecomunicaciones y luego vemos ese sistema de puertas giratorias, en las que políticos acaban en los consejos de administración de grandes empresas.

Los medios públicos están tremendamente debilitados por cómo se han gestionado

Para finalizar, ¿cuál es la radiografía de los medios públicos en el sur de Europa?

El debilitamiento de los medios públicos en el sur de Europa es evidente. Ha habido intentos de cierre en Grecia, Portugal y en España ya han cerrado canales en Valencia, Catalunya, Andalucía o Canarias. Esta situación ha tenido menos resistencia social por cómo estaban funcionando estos medios. Pero no quiere decir que no puedan funcionar de otra manera. Tenemos el ejemplo de Televisión Española. Tras la reforma del gobierno de Zapatero se convirtió en un canal con un reconocimiento en términos de audiencia, así como el reconocimiento a nivel internacional de los informativos en esa época. Es un tema bastante relevante y que en las clases le dedico siempre bastante tiempo.

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